domingo, 6 de julio de 2008

Brújula

El entremés político español -que ha supuesto al menos 30 años- ha dejado paso al grueso de la pieza, al plato fuerte, a las beligerancias francas. El telón ha caído y se abre un nuevo acto resplandeciente y definitivo. Ya tenemos al elenco identificado, conocemos a los actores y sus papeles, sabemos sus posiciones en las barricadas, en la palestra vemos a los enemigos enfrente y bien iluminados.

Los neonazis del PSOE han buscado la manera de escalar el monte y se encontraron con unos aliados periféricos antediluvianos; juntos han hecho el camino desbrozador de la Nación Española. Las libertades básicas que disfruta la sociedad moderna provienen políticamente del Renacimiento. Siglos de una práctica política internacional pretende ser abolidos de un plumazo por unos pájaros cuya composición social es de mendigos advenedizos y pendencieros autodenominados “progres” o de “izquierdas”, pero emuladores enanos de los nazis hitlerianos o los stalinistas degenerados.

Por más que esfuercen disimulo no logran tapar sus delirios aspirantes a amos de un rebaño al que quieren ahormar según imposibles deseos. Quieren controlar socialmente vida y muerte, emociones y conductas, ciencia y religión de las personas, en un ejercicio demiúrgico digno de las tribus más salvajes que la humanidad haya conocido. En esto están superando a Hitler, pues si éste buscaba la supremacía de una supuesta raza y la eliminación de las consideradas inferiores; estos neonazis caseros persiguen una “raza” única de población sumisa, cuerpos productores, consumidores, contribuyentes, pero carentes de su carga humana al completo, de su genuina alma. Todo esto no es más que un jalón histórico de Delirium tremens, surgido en suelo hispano a petición del capitalismo decadente.

Hacia el final de su dominio planetario, el sistema capitalista ha esculpido a sus auténticos partidarios en una España campeona mundial de esta pesadilla. El extremismo codicioso del capital les ha dotado en nuestra Patria con su verdadero credo, han enseñado sus intenciones verbalizándolas y puestas en práctica en el país, mostrando de qué manera tratan de sobrevivir como es forjando una masa social plena de idiocia porque de otra forma saben que su mando es superfluo y efímero. En el fondo es la hoja de ruta de unos perdedores desesperados sin rumbo ni concierto, sin orden ni sentido, sin ley ni justicia, sin libertad ni democracia, y con una ideología hecha a base de retales harapientos que han encontrado en la historia de la ignominia humana, en el estercolero de los bajos instintos depredadores, en la sentina de la más vil escoria animal.

El proyecto neonazi español impulsado por el PSOE y aceptado por gran parte del núcleo dirigente del PP, está diseñado para una época de vacas gordas donde el bienestar material habría de soportar los efectos de sus embestidas políticas irracionales e ilegales y sus atropellos más grotescos y patentes, así como las perturbaciones sociales que ha generado debieran sufrirse sobre un zócalo henchido de pan y circo. Como se sabe, la situación económica nacional es digna de record mundial y no ha hecho más que empezar tanto a verse como a notarse. Lo que supone que el requisito material del proyecto, su aplicación en las “debidas” condiciones de abundancia de la sociedad, es todo un fracaso clamoroso ya en el presente.


Estos neobrujos también se equivocan en el momento de acometer la puesta en práctica explícita y definitiva de sus planes. Han pensado que su siembra durante lustros, hedonista, falsa, doctrinaria y superficial de una parte de la sociedad a la que han estado “trabajando”, supone un número suficiente de aliados en su seno, pero no deja de ser un quimérico deseo, pues además del desastroso escenario económico, los postulados de su plan han sido y son debidamente desmenuzados, despreciados, refutados e incluso odiados por la gran mayoría social española, como indica la resistencia social creciente y contundente, en todos los ámbitos de su existencia. En lo sucesivo sólo cabe esperar una mayor intensidad opositora aunque ya desprovista de los partidos actuales.

El panorama ofrece además una aclaración diáfana de la relación entre economía y política. El trasiego de políticos al mundo económico o a la inversa, señala con nitidez el carácter de vulgares empleados de las empresas privadas, a muchos hombres públicos. Casos como Zaplana, Imaz u otros lo ilustran perfectamente. Y como de lo que se trata esencialmente en España es de la Libertad, una vez resuelto la posición de unos y otros al respecto, lo restante dentro de los grupos políticos es la asimilación laboral de esa actividad pública, la obtención de plazas en esas agencias laborales. En el fondo de los debates del PP por ejemplo, detrás de la jerga viajera al centro moderado o de la simpatía, lo que se juega es quién se queda en los puestos retribuidos y quién no puede aspirar a ese sueldo en cuyo origen está el dinero público para la dedicación a las cuestiones sociales. Este hecho es un reflejo de la composición socio política gobernante española: la casta dominante está compuesta de sus beneficiados directos, sea en las estructuras centrales de la Nación o en las preconfiguraciones de los futuros "estaditos"; he ahí unos intereses minoritarios frente al cuerpo nacional en su conjunto y esta es la verdadera división y estado de las fuerzas que litigan. Como se puede comprender, la desproporción es abismal a favor de los ciudadanos corrientes y molientes frente a tan maligno quiste formado por los grupos políticos oficiales y su régimen monárquico.

Parodiando a los nacionalistas en aquello de que “el que no sea nacionalista no tiene derecho a vivir”, los izquierdistas parecen haber acuñado lo de que “el que no sea de izquierdas no tiene derecho a vivir”, en un corrimiento lógico de la concepción despótica de estos neonazis. A tal extremo ha llegado la confusión de términos y conceptos alimentada por el neolenguaje, que es perentorio calificar de neonazis a los autodenominados de “izquierdas”, sobretodo a los que ostenten el poder político o sean partidarios de esos detentadores. Es necesario la adjetivación más simple para los combates que se avecinan, igual que los símbolos, palabras o frases ya integradas en el pertrecho ideológico de los ciudadanos, como castas, neocaciques, neonazis, taifas, etc.

Los españoles tienen suficiente educación democrática para impedir que los devuelvan al establo, el espectáculo que presenciamos y su conclusión, será todo un ejemplo para la humanidad que participará también en esta fértil tragedia a punto de dar comienzo en todas las Españas.


Antonio Ceballos
Anhäufen ab fleißig spanisch
5-6-08

jueves, 3 de julio de 2008

Españoles, ¡¡a la lucha!!

Si entender las cosas produce placer o la inteligencia de los procesos inherentes a la vida nos llena de satisfacción, se debe a que nuestra especie, la humana sapiens, está “programada” para que ese mecanismo constituya espiritualmente lo que de manera más prosaica, como la libido u otras, está instituido biológicamente como “instinto de supervivencia” o pulsión dirigida a la conservación y perpetuación de la especie. Sin lugar a dudas los dictadores históricos han instrumentalizado a su favor todo aquello a su alcance, sea material, económica, religiosa, educacionalmente…, incluido la difusión oficial de ideas de cariz adoctrinador, en aras a permanecer en el poder social. Otra cosa diferente es que nunca les ha salido bien a ninguno de ellos, todos acaban como Pompeya near of Vesubio.

Lo que sorprende de la actual situación política es el delirio que gastan los gobernantes, semeja que están en un cuarto estanco al margen de la vida real. Sus discursos están dirigidos a un rebaño de ovejas; no a las personas ni a los millones de ciudadanos, sino a una granja de pollos y “miembras”. Es el discurso del Gran Inquisidor de los Hermanos Karamasov (Dovtoyesky), es la verborrea del viejo loco de la tribu, son las razones del padre injusto, exigente y mandón y también el sermón de Stalin o la música de Hitler puesta al día, en hip-hop como si dijéramos. Los nuevos brujos son sofisticados, han aprendido todo los trucos de los chamanes del pasado y los combinan con las más eficaces técnicas modernas. Su “único” problema es que son cuatro gatos embusteros, traidores, viles y reaccionarios, cuya solución traduce que no tienen nada que hacer ni pueden durar mucho más en el poder político.

España está a punto de parir una nueva “civilización” basada en una nueva sociedad precursora de un nuevo mundo, no importa cuantos muertos cueste. Será en nuestro país donde arranque la nueva guerra mundial que se avecina irremisiblemente. La sociedad española y su Nación actual sobreviven por pura inercia pero están en el vacío más precario, el la más absoluta deriva política, no existe mecanismo público que funcione con orden ni futuro, y si lo hace cualquier institución operativa, es para atacar al cuerpo Nacional y por tanto se ha convertido en un agente del enemigo. No existe algo que se pueda llamar política, ni justicia, ni democracia, ni orden socio-político alguno, los españoles están al pairo histórico.

El grueso de la población española está dispuesto a defenderse de estos neonazis. De hecho lo viene haciendo a través de los resortes que encuentra, de las vías que abre, de las excusa que descubre o del pretexto que secreta. No sólo eso, también tiene desde estos momentos esa ciudadanía una responsabilidad política de primer orden puesto que en sus espaldas se ha soltado el peso histórico de la Nación. Ningún otro sujeto político nacional ni internacional tiene la fuerza, ni los medios, ni la legitimidad, ni la “autoridad”, ni los recursos, ni las posibilidades de hacerse cargo del “pesado asunto” éste de España.

Con el tiempo, el montaje constitucional del 78 se ha transformado en el rictus pérfido y burlón de una dictadura bananera, “meridional”, chapuza; de esas que España tuvo en el siglo XIX, de donde arrancan nuestros actuales problemas de modernización civilizatoria. A este derribo se ha unido una ofensiva política de neonazis mundiales y esos dos fenómenos juntos han fertilizado una plaga de castas medievales en las estructuras del Estado. Tienen todos la misma “justificación” que una reina colmenera, cuando la especie humana vive en ciudades que son el fruto de una larga historia civilizatoria y cuando España ha sido durante siglos una potencia mundial bajo un imperio de los mayores que hayan existido jamás. Los neonazis confunden deseos por realidades debido a su vida emburbujada, embrujada y pretendidamente embrujante, pero saben de antemano que esa buena vida se ha acabado; no tienen ni dos hostias mal dadas.

Se cuenta que Zumalacárregi dijo de madrugada a sus durmientes tropas: “Arriba, a morir vamos “.

Pues..., españoles es la hora, arriba, a luchar por nuestros intereses vamos.

martes, 1 de julio de 2008

Demasiados espartanos para neonazis

Entre las ideas teóricas atinadas -impulsadas por los afortunados que
las encontraron- y la conciencia política de la población, media un espacio-tiempo. Ese espacio es la propia teoría materializada en cientos de miles de súbditos-ciudadanos, su sangre y sus lágrimas, cuya adquisición es realizada en el transcurso de la misma lucha, jamás antes. Viene a ser como la hipótesis de Holmes, la única verosímil, por inverosímil que parezca, después de desechar a las demás. Cuando la teoría prende en las masas se hace revolucionaria esa teoría y ninguna más. El tiempo es el que necesite una situación para volverse incontrolable, caótica y socialmente insoportable, a partir de hace al menos 4 años.

Desde otro ángulo: el aborregamiento social es propio en todo lugar y en todas las sociedades en la Historia; tal vez ahora sea más efectivo tanto por los medios de aturdimiento de masas, como por el bienestar material del grueso social. Eso nos indica en el mejor de los casos que el disparo de salida tardará un poco más en llegar de lo que nos gustaría a escala de nuestro tiempo individual, lo que equivale a decir que los cambios debidos a procesos históricos no tienen relación con nuestra vida particular, la prueba es que hasta ahora no habíamos caído que desde la transición han venido colocando un cuento bastante aceptable, excepto para los cuatro primeros de la clase, esos Vicentitos que a veces llevan más razón que santos y laicos juntos.

La cuestión nuclear es que no hay alternativas políticas “oficiales” ni desarrollo social conocido al caso. La casta en general -2 ó 3 millones de personas, está internamente peleada y aunque sus bonzos están obligados a unirse como vamos viendo por días, las bases presionan en sentido ciudadano, lo que significa que la penetración de la “teoría”; es decir, la toma de conciencia política se produce por todas partes como también vamos viendo. Hasta resolverse, continuará la confusión de costumbre, pero disipándose como la del polivalente manifiesto pro español o la del fútbol y sus lecciones socio-políticas.

Un día de estos se juntará el hambre con las ganas de comer, nunca mejor dicho. Por arriba, con unos follones incalculables, como por ejemplo la frase de Huguet de que está dispuesto a devolver competencias, y por abajo penurias y dificultades nunca imaginadas por los actuales españoles.

lunes, 30 de junio de 2008

Caliente caliente

A los mozos de la Ertzainza vestidos de pimientos morrones y cuyo suculento sueldo pagamos todos los españoles, se les ocurrió que era mejor apalear a los aficionados en San Sebastián en vez de buscar a los etasunos asesinos y separatistas. Es decir, el actual Estado Español contiene gente que son enemigos de los españoles y sus celebraciones deportivo-patrióticas.

Por “casualidades” de la historia, en España se ha citado una afirmación nacional y social bajo la forma de una celebración futbolística, y por otra parte la más absoluta evidencia pública de estar gobernados por unos enemigos de la Nación.

-La inmediatez de los neonazis en la “apropiación gubernamental” de este triunfo nacional y español,

-Las declaraciones de traición, vileza, arbitrariedad o golpismo de nuestros enemigos periféricos

-La “bola de nieve” de nuestra conciencia nacional.

Factores visibles en estos días que dejan la impresión del acercamiento a las hostilidades militares, visualizado además por la voluntad de la ministra Chacón de barrer toda la actual cúpula militar en un supuesto intento por asegurarse obediencia ciega de las Fuerzas del Estado. Un país donde su gobierno o Rey están desacreditados o “deslegitimados”, carente de oposición política, y peor aún, la incapacitación de las elites para sostener su régimen, es una sociedad desembocada al inmediato caos en todas sus actividades.

El verano ya está siendo caliente.

viernes, 27 de junio de 2008

El principio del fin

Los acontecimientos políticos españoles han cobrado un ritmo frenético desde que el Sr.- Zapatero abordó la Moncloa. En este período temporal y en lo relativo a la conciencia política de los españoles -o por lo menos de sus capas más preclaras-, se pueden distinguir tres fases con límites imaginarios:

1ª Toma de conciencia de la situación.
2ª Comprensión cabal de la misma incluida sus causas, efectos y consecuencias prácticas.
3º Inicio de hostilidades, (en la que actualmente nos encontramos.)

No es sólo la Iglesia Católica la que emite constantes señales de resistir los ataques de los neonazis gubernamentales y tampoco la creciente movilización social “básica” que se empieza a producir con motivos de huelgas u otras desgracias incluidas las económicas, es también en el propio PP donde vemos que el PSOE no logra la adherencia incondicional de esa fuerza según sus planes. Las últimas declaraciones de algunos dirigentes del partido, indican que vuelven a estar “donde estaban” señalando que la protesta interna no ha cesado a pesar de la formalidad de su congreso. Al fin y al cabo el PP lleva 4 años con ese movimiento pendular.

Pero esta vez es definitiva, el intento de fusión PP-PSOE ha fracasado; no en la forma, porque D. Mariano se ha entregado con las manos atadas, sino en el fondo, en la resistencia interna sin integrar ni aplacar; y sobre todo en las bases y electores, que no aceptan la traición en “tiempo real” perpetrada por sus dirigentes vendidos al enemigo. De esta manera, el PP puede volver, en parte o todo, a la “crispación”. Pero ya es tarde, no sólo porque el desprestigio o desconfianza han traído incredulidad en el partido, es que esa inutilidad nacional ha llegado a límites infranqueables. Y es que la situación general y particularmente la económica, hace inminente las rupturas políticas y las protestas sociales, que pasarán sobre estas cuestiones como el viento por el árbol. Resulta entonces que el último acto de abierta traición(*) nacional producida en el PP, es a la vez la señal para la definitiva salida de la situación, aunque es natural que se prolongue en el tiempo por meses.

Pero todo obedece a una resistencia popular deshilvanada pero creciente, imparable e incontenible que hace recular a sus enemigos en todos los frentes. Incluso el pírrico órdago del lendakari es la iniciativa de un fracasado proyecto y dirigente. El retroceso de los neonazis es directamente proporcional a las groserías, insensateces o majaderias de sus “miembras”, estén donde se hallen, sean quienes hablen o con el tema que toquen. Y también está directamente relacionado con las iniciativas laicistas, eutanasistas, u otros de esa jaez. El tema político está zanjado para este régimen: se quedó gripado y está muerto; resta el vano intento de usar la fuerza militar.


Lo que se avecina es una descomposición general de mercados y circuitos económicos, además de una bancarrota total del Estado que dejará de atender muy pronto todo tipo de subsidios incluidas las pensiones. Cuando se inicie el desconcierto social, su panorama en una primera fase será caótico, y eso sin suponer enfrentamientos más que probables. La siguiente fase exigirá a los ciudadanos su propia organización técnico-social, para la cual están más que preparados pues son esos mismos ciudadanos los que sustentan, supervisan, inspeccionan, trabajan…en una palabra, hacen funcionar a la sociedad.

Y habrán de adoptar de acuerdo con la situación, un Estado y una forma política Nacional en las que sin lugar a dudas no estarán los enemigos gubernamentales de hoy en día.

(Si non e vero e ben trovato.)

jueves, 12 de junio de 2008

No existen errores políticos sino imposiciones claras.

La sociedad española en la que nos ha tocado vivir, se ha manifestado como una inmensa estafa pública, un robo permanente a los ciudadanos que pagan peaje por el mero hecho de existir, por vivir, y cada día más y más caro.

Todo conflicto que se manifieste en los sucesivo se dará de bruces con el problema del poder político, lugar desde donde se puede arreglar el laberinto nacional español y solamente desde ahí. Y la cúspide de ese poder es el Rey, sostén último del régimen no ya corrupto y peligroso, también completamente inútil desde el punto de vista del funcionamiento “normal” de la sociedad, del desarrollo “sostenible” de España. El conflicto está llegando al paroxismo: sin Ley, sin normas, sin racionalidad, sin justicia, sin capacidad adquisitiva, sin futuro económico…el colapso y el caos se ciernen sobre la Nación española.

Las contradicciones de toda índole que se vislumbran y también las que vendrán, hunden sus raíces en la grave crisis del capitalismo mundial, que por circunstancias nacionales enseñan en nuestro país su cara más tenebrosa, irritante, irresoluble, caótica. La subida del petróleo obedece a unos intereses concretos sean cuales sean, pero esos intereses tratan por igual a un país con una fuerte estructura de transportes, que a otra como el español donde sus configuración, con motivo de esa subida de precios, ha dejado unas 250.000 personas sin utilidad pública y en la calle, sea cual sea el resultado de esta huelga de transportistas.

Este tema se ha combinado también con la falta de materias para transportar debido a la crisis general y particularmente a la baja de la construcción: sobran camiones o faltan mercancías, tanto da. Ese rasero de la irracionalidad capitalista en el diseño social basado en intereses particulares y no generales, está aplastando toda resistencia a su codicia acaparadora, y acabará antes con aquellos que son más vulnerables a sus embates.

España “es el eslabón más débil de la cadena” y se romperá antes que en ninguna otra parte, aunque inevitablemente otras naciones seguirán este desastroso curso. Ante el siniestro cuadro no valen parches como se puede comprender, pero las soluciones políticas no están a la vuelta de la esquina porque no existe ninguna organización oficial que las proporcione; muy al contrario, esas organizaciones, devenidas en una sola casta, no solamente han participado activamente en el advenimiento de la situación, también está interesada en mantenerla pues es en ella donde piensan que pueden seguir robando y disfrutando de su bienestar. Aquí vemos otra vez que el conflicto se establece entre la ciudadanía española interesada en mantener la Nación y sus ventajas materiales, libertarias, civilizadas, y esa costra parásita y salvaje adherida a sus espaldas que forman todos los políticos y que impide su vitalidad y desarrollo. Pero su muerte está anunciada porque es imposible continuar el parasitismo habiendo matado al huésped.

Historia

Cuando se califica de histórico un acontecimiento o proceso político, está referido más que a la cronología al “punto de inflexión”, al hito, al salto cualitativo. Este momento histórico está caracterizado por una “novedad” mundial que trata de llevar más allá que nunca en la historia, el sometimiento de los seres humanos a los caprichos, pulsiones, labores del capital. Podría considerarse como un nuevo intento a escala planetaria de lo ocurrido en la primera y segunda guerra mundial.

Ambas guerras solucionaron a bombazos incluso atómicos el reparto de intereses, materias, primas, mercados… entre las grandes potencias mundiales. En el primer caso salió “mal” porque apareció una revolución en Rusia que erigió una nación y un Estado con sus propios intereses, diferentes aunque coexistentes, con la “democracia” o el “mundo libre” término que se acuñó para aglutinar toda nación que no estuviera contaminada por el “comunismo”. Este singular hecho revolucionario y el enfrentamiento entre ambos “sistemas” tuvo entre otras consecuencias la aparición del “Estado del Bienestar” a gran escala después de acabada la segunda guerra mundial y sus benignas consecuencias para los países occidentales con el consiguiente “aparcamiento” de regímenes menos “democráticos” en el mundo “libre”; el capital se conformó con el status quo, sin duda resultado también de la presión popular en sus respectivas naciones.

En la segunda guerra mundial, causada también por ambiciones imperialistas particularmente de Alemania, nos dejó una muestra de la capacidad del capital para el sometimiento de la “mano de obra”, generando una ideología delirante basada en la pureza de raza con cuya excusa por espada se cometieron atroces matanzas. Esa ideología no era nueva, lo que resultó novedad fue tanto su concreción asesina a escala industrial, como la aceptación por gran parte de la sociedad alemana, hecho sin duda inédito en la historia moderna.

Tampoco fue exclusivo de los nazis disponer de la “aceptación social”, el “Estado degenerado soviético” realizó también enormes matanzas aunque no fue “abiertamente”, sino amparado en la ocultación y en nombre de bellos ideales heredados de su revolución. Lo que en la actualidad se muestra en el mundo y más claramente en la Península Ibérica, es una prosecución de la vieja batalla interimperialista, aunque con visos novedosos. El capital ha mantenido, potenciado y reforzado a las naciones que lo engendró como sistema dominante. Pero el capital no tiene Patria, de manera que en su desarrollo y en las condiciones generadas bajo su dominación, la forma Nacional que históricamente ha revestido y su Estado como garante general de sus intereses, basado en Leyes, Ejércitos, control social, garantía de estabilidad para sus negocios…, sólo se está reservando para los países capaces de resistir la penetración de la más extrema y profunda colonización social de las mercancías penetrando como “evangelizadoras” en una sociedad dada, aboliendo paulatinamente sus valores tradicionales o elementos y símbolos aglutinadores en las sociedades nacionales, cuyo ejemplo más acabado vive en la España actual, donde el interés gubernamental no consiste tanto en erigir nuevos valores que también, sino en utilizar otros cualesquiera para destruir los existentes, como puede verse en los ataques a la religión Católica mediante protección o promoción de otras.

De esta forma las naciones cuya potencia general siguen siendo garantía para negocios y salvaguarda de sus multinacionales, se afanan en proteger a su nación, casos de Alemania, Francia, Inglaterra, USA…y también las emergentes como Rusia, China, India…cuyos dirigentes contemplan como inevitable y necesario la “cohesión” nacional; por el contrario, aquellos otros que no han logrado en el curso de su desarrollo una configuración adecuada para mantenerse de pie frente a la invasión de la mercancía, sucumben a la penetración de multinacionales extranjeras ¡o propias!, que entienden mucho más favorable a sus intereses la desintegración de una Nación dada. Es el caso de España, Bolivia, Italia… y algunos países del este europeo, meras nominaciones nacionales para una colonia de explotadores, sea de sus materias primas, de su mano de obra, de sus mercados…o de todo a la vez.

Política.

En la actualidad no hay alternativa política montada en España, nadie tiene ningún interés en resolver la situación cuando no buscada sobrevenida; los únicos interesados son sus habitantes, sus ciudadanos. Se puede hablar de una clase política española única, repartida por territorios, partidos o nombres, pero desinteresados absolutamente por las cuestiones públicas dado que se dedican a lo suyo exclusivamente y aprovechando que “el mundo se hunde”.

En la legislatura anterior todavía pudo apreciarse una cierta resistencia a los nazis por parte del PP, que directa o indirectamente convocó o se adhirió a manifestaciones de carácter político, o de la AVT u otros colectivos. Esa fase parece agotada tanto por la voluntad o desistimiento de sus convocantes, como por el aturdimiento político de la sociedad que no acaba de entender lo que ocurre desde el punto de vista de la política ni ve salidas conocidas, aunque su consecuencia paralela se tramita con la creciente convicción de que los políticos son sus enemigos nacionales.

La Iglesia tampoco parece dispuesta a batirse abiertamente en pos de sus intereses, prefiere esperar y ver por dónde se desarrollan los acontecimientos, pues bastante tiene con defenderse de los continuos ataques de sus competidores en la conquista de “almas” con destino incierto. En estas condiciones el interés por la política oficial cede paso a cuestiones más prosaicas y sociales como la preocupación por el empleo y el mantenimiento de una calidad de vida de la mayoría popular degradándose a marchas forzadas.

Parece inevitable una etapa de continuas explosiones sociales, donde el caos, la incertidumbre, el desconcierto o la parálisis de todo tipo cuando menos, se apoderará de la Nación en su conjunto. Pero eso lleva asociado la aparición de disturbios, manifestaciones, luchas, enfrentamientos, como acabamos de presenciar con el tema de los transportes y otros. Esta es la tónica previsible, hasta ver la aparición de otras perspectivas tanto sociales como políticas que necesariamente aparecerán bien pronto.

En este punto hay que tirar a la basura definitivamente la canción de las nacionalidades, las autonomías y otras mandangas reaccionarias por inexistentes como el cuento mandarín del “centro-izquierda” o el liberalismo-progresista, el viaje al centro del PP, así como el laicismo de verdaderos curas sudorosos de chiste. A tal respecto, y con la perspectiva del tiempo, el intento de aglutinar una fuerza ciudadana en el partido C’s fue también el último, no habrá más porque no se reúnen ya condiciones favorables ni la experiencia ha dejado de enseñar que los enemigos de los ciudadanos impedirán por todos sus medios la formación de nuevos partidos con esas características de “votantes impacientes”; eso ya no es posible. Si algo dejó claro aquel ejercicio partidario, fueron dos cosas: a) Los neonazis son mucho más expertos y con más medios que los ciudadanos en las cuestiones organizativas. b) La media de capacidad ciudadana, tanto en conciencia como en eficacia, no alcanzó ni una “masa crítica” ni la posibilidad de quedarse con ese partido que había montado esa ciudadanía.

Pero si con el entusiasmo no fue suficiente, si que incapacitó a los traidores de salirse con la suya: esta es la explicación política del abandono masivo de sus afiliados. En ese sentido se puede decir que todo lo englobado bajo el término zanahorio, fue implícitamente la vanguardia triunfante del fracaso neonazi con sus interpuestos amigos en C’s. La insistencia de algunos en “democratizar UPD” es una tarea entre ingenua y envolvente; mayor provecho sacarían si lograran montar un grupo autónomo si se ven capaces, que andar implorando democracia a unos pájaros que saben perfectamente lo que quieren y cómo conseguirlo.

Las súplicas de que “cambien” están basadas en la ilusión que a fuer de pertinaz cobra sospecha de perversamente interesada; eso que los dirigentes están en un “error” tiene su correspondencia en considerar una equivocación la política neonazi que se aplica en nuestro país: ya lo dijo Rajoy y ya vemos dónde se encuentra hoy. Aquí no hay errores que valgan, hay cálculos y planes para esclavizarnos y la cuestión a resolver es cómo lo solucionamos por nuestros propios medios, y no con ayuda de ninguna Virgen ni santa ni laica, y menos aún laicista quita-crucifijos aliada con IU y ERC.

C. Brú
12/06/08

jueves, 1 de mayo de 2008

La teoría se ha hecho carne (y se hará sangre)

A la luz de las actuales circunstancias políticas de la Nación española, algunos comentarios efectuados hace algún tiempo en diversos blogs cobran ahora una dimensión más inteligible y quedan consagrados como diagnósticos acertados. La hipótesis inicial, propuesta hace unos años, presentaba el siguiente esquema:

-Las actuales turbulencias políticas en España provienen de un choque entre dos haces de intereses fundamentales. De un lado, el vector donde confluyen castas autonómicas y gobierno central de la monarquía; de otro, el vector interesado del grueso social de la Nación.

-Todas otras consideraciones políticas estarán incluidas en ésta, sin constituir nada más que un acompañamiento “folklórico” y secundario a la contradicción fundamental enunciada antes.

-Los partidos políticos oficiales entrarán en crisis toda vez que no representan fielmente las verdaderas fuerzas en presencia, sino que son reminiscencias de una situación “normal” que la realidad, incluso política, ya ha superado con creces.

-La lucha y las observaciones teóricas dejarán de tener una importancia autonómica y tenderán a concentrarse en el papel del Estado, a la vez que los partidos políticos oficiales se precipitan por un camino de de autonomización, que corresponde a la verdadera representación de las fuerzas existentes. De esta forma, el PSOE se aliará con cualquiera en cada feudo nacionalista -que es decir regional-, y otro tanto el PP, tendiendo a defender sus privilegios locales. La Nación no interesa a ninguno de ellos.

-Los grandes partidos políticos nacionales no van a solucionar el estado de la Nación; no quieren ni pueden. Al contrario, hacia el final de esta primera fase de la revolución española, se verá que ambos partidos son enemigos de la Nación y declararán abiertamente su impotencia y traición política.

-Los presupuestos ideológicos y sus conclusiones, manejados por los comentaristas políticos, se basan en prejuicios inútiles o en análisis en un laboratorio caduco. Poco a poco irán comprendiendo la naturaleza del problema, porque la realidad se hará más y más clara, tanto a través de los hechos como por los dichos de los responsables políticos. Todo el acostumbrado catecismo basado en Derecha/Izquierda, Constitución/Elecciones, Centralización/Descentralización, Votos/Leyes… es insuficiente o falso, fracasando todo intento que los presuponga, sea de pensamiento u organizativo.


Lo que hemos vivido desde hace un lustro es el desarrollo de este proceso y sus diferentes etapas de ajuste al esquema previsto. Así, la exigencia de democracia ha subido desde la formación de un partido ciudadano en Cataluña hasta anidar en las bases del PP; desde la exigencia de derechos por las calles autonómicas, hasta el micrófono del mismísimo Congreso de los Diputados; desde la clandestinidad hasta la televisión. Han pasado unos años de lucha que suponen el indudable preludio de mayores y más victoriosas batallas.

Estos momentos de silencio y de aparente calma, están insertos en la curva oscilatoria de un péndulo que se mueve en cada instante hacia arriba, hacia el cenit apoteósico del movimiento ciudadano. Se explican entre dos sensaciones: la incredulidad y el asombro, pero es una cadencia conocida y que al final siempre eleva el grado de furia social. En una de estas se derramará el vaso que contiene la calma chicha. Por otra parte, aún en los momentos más turbulentos de una marea político-social, siempre hay una porción social que se lo pasa bien con las diversiones a mano y no se entera de lo que tiene ante las narices.

Lo interesante ahora de acuerdo con la validación del análisis, es la cimentación de la tesis y sus consecuencias inmediatas. Es inevitable que la solución en España provenga de una insubordinación popular a este Estado. Cualquier fuerza oficial está en contra de la sociedad (analogía con 1808). Esa rebelión será brusca o por partes, pero su objetivo no puede ser otro que acabar con el régimen monárquico porque ya no puede pararse en mitad del camino. Y esta convicción es la que debe animar a los genuinos ciudadanos porque cualquier otra es falsa.

La historia tiene sus paradojas y ahora encaja mucho mejor la pregunta de la transición: ¿Reforma o Ruptura?, y además está respondida ya por la propia realidad.

Juan Pérez
Nacionalista español
Mayo 2008