miércoles, 5 de marzo de 2008

La crisis mundial ha madurado.

1.- España.

La Nación española está políticamente desmontada y ha puesto en su cúspide una banda de aprovechados parasitaria de la riqueza común y asesina de la vida social civilizada.
Ante el Golpe de Estado perpetrado y concluido por esta nueva versión inquisitorial y nazi-estalinista, la población española deberá erguirse para contrarrestar el ataque y defender la supervivencia no ya de la Nación, también la de sus habitantes. Esto supone la inmediata preparación militar para la derrota de su enemigo y la atracción a su lado de las fuerzas del Ejército Nacional que no estén compradas ni sean traidoras a la Patria.

España está en Estado de excepción, en bancarrota de todo tipo, lo sabe el mundo entero. Flotando, sin sujeción política, sin anclaje institucional, sin arquitectura técnica de gestión estatal, sin resortes públicos de funcionamiento, sin Ley ni Orden Constitucional. Ha siso infiltrada por una casta gubernamental perversa y ariete de intereses enemigos de la Nación, que además se unen a los elementos más atrasados y reaccionarios del país. Se constata que el conjunto de las castas políticas españolas actúan contra la sociedad y contra el orden instituido en la transición. El Estado español es utilizado como martillo contra su Nación y contra sus habitantes. La Nación española en estos momentos no tiene base política oficial ni legal, ni la sociedad acepta a la clase política en su conjunto, ni el mismo Rey está con la Nación.

El resultado electoral ha sido para los que han votado, una especie de ruego extremo a unos partidos que no harán nada por solucionar los problemas sociales. Si la Nación incluida su sociedad, quiere permanecer dentro de la civilización humana, deberá rebelarse contra este estado de cosas, contra el orden del desorden, y construir nuevas estructuras políticas al margen de las conocidas y existentes. La sociedad española deberá necesariamente hacer “política” al margen y en contra de su actual marco institucional. Deberá derribar toda estructura, incluida la Monarquía, inservible al nuevo Estado que erigirá la Nación y conservando sólo lo que de utilidad puedan tener sus cascotes. Eso sólo puede ser una nueva República Española, cuyo carácter, contenidos y objetivos serán también objetos de duros litigios por parte de las fuerzas que traten de imponerla.

La Nación española tiene por delante la conquista del poder político y hacerse dueña de los recursos nacionales a través de todos los resortes que instaure. Todo ello con independencia de cómo curse este proceso, cuanto tiempo necesite y otras circunstancias. Pero la tesitura de la historia abre esa oportunidad a la sociedad española que ésta deberá aprovechar; si no lo hiciese, el mundo volverá a la barbarie o a la desaparición física como especie. El mundo y la historia vuelven su mirada a la Península Ibérica para engendrar un vástago que alumbrará los destinos de la lucha mundial que se avecina y servirá de primer ejemplo a seguir con indiferencia de su resultado bélico. Para lo bueno y lo malo España será, como antaño, una escuela planetaria.

2.- El mundo.

Asistimos a una encrucijada en el rumbo organizativo de la humanidad, el capitalismo está revelando de forma ostensible, general y creciente, que es incapaz de regir los destinos de los seres humanos, que ha concluido su fase histórica de domino mundial, que se ha vuelto un sistema suicida - o asesino- para el planeta Tierra y todo lo que contiene.

El comienzo de esta etapa de guerras y revoluciones tiene lugar en la Península Ibérica, donde por circunstancias de diversa índole se ha concentrado la primera, ejemplar y singular batalla entre fuerzas del pasado y del futuro, entre la reacción y el progreso, entre neonazis y ciudadanos libres, entre la monarquía y la República ciudadana, entre los políticos y la sociedad, entre la Dictadura y la Democracia, entre la Libertad y la barbarie, entre la razón y la superstición, entre la verdad y la mentira, entre la vida y la muerte.

Es en España donde comenzará la lucha por la Liberación humana del yugo del capital, un sistema que constriñe las posibilidades del desarrollo armónico del ser humano, un sistema que agota los recursos naturales en un despilfarro irracional, un sistema que mantiene en la dependencia y la esclavitud a medio mundo y trata de hacer lo mismo con el que está desarrollado, un sistema cuyo funcionamiento está llevando al colapso mundial, un sistema incapaz de ofrecer soluciones a los problemas que los humanos deben resolver de forma urgente, un sistema en definitiva, que ha agotado todas sus posibilidades y del que sólo cabe esperar el desorden civilizatorio e incluso su propia destrucción.

La clase capitalista denominada también burguesía, ha entrado en una fase de degeneración interna que la lleva a repetir lo que mejor sabe hacer: guerras por rapiñas de mercados y materias primas ante la imposibilidad de regir de forma racional las fuerzas mundiales de todo tipo que bajo su dictadura de siglos se han generado en el conjunto de la humanidad.

La expresión más acabada de ese ocaso se tiene en la ideología que difunde, diferente y opuesta a la que esa misma burguesía desplegó en su ascenso al poder mundial. Del mismo modo que introdujo nuevos valores, principios, ideologías, religiones, cuando hubo de presentar la batalla al viejo régimen, hoy destruye lo que ella mismo forjó porque no le sirve en las actuales condiciones del mundo para mantener el único objetivo que le interesa: la explotación de todo cuanto se mueve, la mercantilización de la vida, el sometimiento del mundo a sus irracionales demandas, la esquilmación de los recursos, la destrucción del planeta.

En los albores del capitalismo la sociedad mantenía una vida paralela al margen de la “vida” que se reproducía en los centros de trabajo. En la actualidad la burguesía ha sometido toda esfera de la actividad humana en un “centro de trabajo” convirtiendo a una sociedad dada en una gigantesca fábrica, del mismo modo que ha hecho del mundo un grandioso taller planetario.


En los inicios del modo productivo capitalista se montaron las llamadas “colonias”, complejos fabriles y residenciales donde los obreros trabajaban para el capitalista en una especie de “corral” que suministraba todos los elementos para su propia vida como casas, tiendas, escuelas, etc. Era el germen de lo que hoy es cualquier nación occidental en mayor o menor medida. En la actualidad puede comprobarse como aquel “corral” se ha desplegado y alcanza a toda la sociedad, que se ha convertido en una gigantesca “colonia” donde la extracción de la plusvalía y la explotación del ser humano se produce no sólo en los centros de trabajo sino también en cada vida individual y en el conjunto de la sociedad. Los seres humanos pagan cuota a los capitalistas por vivir y en muchos casos entregan a la voracidad del patrón su propia descendencia biológica. La moderna vida social de los hombres ha sido colonizada por el capitalismo que ha encontrado en la humanidad entera y en la propia vida su más preciada “colonia” y la culminación definitiva de su codicioso afán.


3.- Ideologías.

Los ciudadanos españoles están luchando para implantar el programa de la burguesía revolucionaria, clase que en la actualidad no sólo desprecia sus propios valores, principios y programa histórico, también se dedica a combatirlos con saña. Pero la lucha ciudadana se produce en un contexto histórico donde esa burguesía ha abandonado su misión inicial una vez conquistado el mercado mundial, y donde los ciudadanos actuales se han convertido en aquellos gentilhombres ilustrados que componían sus fuerzas. Y estos ciudadanos lo han hecho en grandes cantidades sociales, tantas, que suponen hoy en día el grueso de la sociedad, transmutando aquella clase obrera inicial minoritaria y esquemática, en todo un movimiento mundial en pos de aquel programa renacentista que cobra en la actualidad vigencia y fuerza irresistible. La conciencia de este hecho, cuando alcance mediante la experiencia práctica el grado y número suficiente de ciudadanos, se habrá andado la mitad del camino para superar tan histórico trance.

De ese hecho se infiere el “desplazamiento” de las ideologías actuales que en España cobra relieve ejemplar, donde los conservadores se han vuelto “liberales”, donde los socialdemócratas se han tornado nacionalsocialistas, donde los istas de diversos pelajes se han subsumido en un neonzaismo y donde los luchadores por la libertad se han erigido en una “nueva” ideología denominada “transversal” que no es más que una nueva expresión ideológica de aquella burguesía ilustrada y revolucionaria inexistente hoy, pero asimilada por los sectores más avanzados y libertarios que ha generado la sociedad actual. En el nuevo movimiento socio-político, se han fundido los liberales tradicionales con los sectores más preclaros de la ciudadanía con cualquier nombre, Los sectores más avanzados de la ciudadanía de nuestro tiempo no son más que, de forma masiva, aquella burguesía ilustrada que cambió la faz del mundo, y expresa anticipada e incipientemente, a los ciudadanos que tendrá la sociedad venidera. Los nombres empleados sufrirán matices, pero la esencia de lo comentado es realista.


4.- Futuro.

Es previsible que la OTAN intervenga en los asuntos patrios, lo que llevará la contienda española al terreno internacional y hará que los sectores avanzados de las ciudadanías europeas de pongan al lado de los revolucionarios españoles, incluida Portugal. El conflicto involucrará a los EEUU, que se verá obligado a resaltar sus contradicciones y a revalidar su oposición interna.

La razón, la ciencia, la civilización entrará en lucha a escala planetaria, contra unos alquimistas de saldo que pretenden someter a la humanidad a una “somatización” de nuestra compleja y completa naturaleza como especie. La larga lucha ha comenzado y los seres humanos tienen la palabra y la acción frente a sus minoritarios enemigos.


13-3-08



….Pero lo que realmente subyace en este debate, es la percepción de la realidad política española. La posición de los “expertos” declara que el sistema está agotado y es inútil, basándose en un seguimiento cercano a las consecuencias de las políticas que se llevan tiempo aplicando en nuestro país, que no es que sean buenas, malas o regulares, sencillamente han puesto patas arriba la nación incluyendo su misma estructura de funcionamiento, lo que introduce un salto cualitativo en la concreción práctica de esas políticas hasta el punto de imposibilitar el normal desenvolvimiento de la sociedad española, además de destrozarla políticamente, violarla constitucionalmente y anularla democráticamente. Esta situación, añadida a la crisis económica mundial y nacional, hará que millones de ciudadanos y cuando menos centenares de miles, sean despedidos de sus trabajos; que el nivel adquisitivo social baje de forma insostenible y muchas otras calamidades que se podrían relatar, sin nombrar las atrocidades político-sociales ejecutadas por nuestros nazis hispanos como la inmersión o la distribución arbitraria de los recursos nacionales.

Y ante esta posibilidad del inminente colapso de la Nación, los políticos oficiales como ZP nos cuentan que defiende la “igualdad” o la “libertad” cuando vemos lo que ha hecho en esta legislatura, lo que indica que tenemos un enemigo peligroso y calculador en la Moncloa. Por si eso no fuera gravísimo, el Sr. Rajoy ni le nombra Alto Traidor, título merecidísimo, ni está dispuesto a entender el problema nacional, como por ejemplo en un mitin de hoy dice que va a “ayudar” a las regiones con menos agua, como si un político jefe de Gobierno fuese un “ayudante” de cáritas, denotando continuadamente que no podrá arreglar el desaguisado. Y ante todo ello la naciente UPD comienza a discutir sobre medidas legislativas, como si ese fuese el problema que debe resolver la Nación, como si eso fuese lo importante, cuando en la realidad política nacional eso suena a un canto de sirenas, pues ni estamos en una situación “normal” para discutir esas cosas, ni las fuerzas que aplicarían ese programa están dispuestas a hacer nada de eso, porque están en otras cosas como es el choriceo nacional y la opresión social, sin que sea esperable que unos nuevos textos puedan aplicar la FUERZA que el país precisa para mantener su orden constitucional diariamente atracado o desordenado. ¿Es que no es posible imaginar el patético ridículo de 10 diputados de UPD en un congreso absolutamente mangoneado por las huestes de los nazis?. Si que es posible, pero la ilusión y el miedo ante lo inevitable, hace ver visiones soñadas. No importa que ahora no se vea, tampoco se vio que los mafiosos de C’s actuaban desde el principio con alevosía y premeditación, hasta que hoy día los que se van, reconocen su miopía y la correcta visión de los miles que se marcharon antes que ellos. Es sencillamente la experiencia social, el hecho de que no todo el mundo la adquiere a la vez. Aquí ocurrirá lo mismo, de hecho ya ocurre, pero la ilusión es tan fuerte que evita reconocerlo, lo mismo que ocurrió entonces también. Después de las elecciones, miles de personas tratarán de buscar otros caminos para la lucha que continúa cada vez más consciente y clarificadamente. El tema organizativo de los ciudadanos, en su versión 3.0 ó derivadas, ya ha empezado.

1-3-08




Estos nazis tienen un plan maquiavélico, diabólico si se quiere. Su ideología es neonazi y sus métodos están encaminados a “construir” una nueva “sociedad”, un “nuevo mundo” donde nuestra especie será su ganado; esa es la idea central que tienen en la cabeza. El plan es sencillamente delirante, lo cual no quiere decir que no exista como vemos por sus efectos cada día y que trataré de explicar.

O sea, esta gente del PSOE se creen, e incluso puede que VIVAN, una especie de second life INVERSO, o mejor: que estamos en ondas “diferentes” en un universo paralelo.

Es como si entre los nazis y adláteres por un lado, y la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles por otro, hubiese un espejo que refleja imágenes INVERTIDAS
a cada lado; ni simétricas, ni con el mismo sentido de la realidad. Lo que equivale a decir que lo que se está nombrando o haciendo en un lado, suena de otra forma, sentido y dirección, en el otro.



Así:

La libertad es tiranía.
La democracia es esclavitud
Consenso es trágala
La Constitución les ha hechos reyes.
Diálogo es silencio.
Víctima es verdugo
El pensamiento es singular
Son los amos de la sociedad, nadie se lo puede disputar.
Guerra es paz
Muerte es vida.
Intoxicación, es “libertad de expresión”
Lo legal es ilegal
El progreso es barbarie
La verdad es mentira
El bien es el mal
Ganar es perder
Emoción es dureza,
Los rojos eran buenos, los nacionales malos.
Etc.

El sexo, usado como “moda”, es equizofrénico; para Zerolo es orgasmo lo que para nosotros es dolor y sufrimiento; lo que para C’s, -equipo de ayudantes- es “política”, para nosotros son intimidades individuales, pero como quieren diluir la “individualidad” , al sexo lo banalizan y lo arrastran por la calle masificándolo, despojándolo del componente amoroso o personal, inherente e intransferible, a cada unidad biológica humana, sobrepasando el “biologísmo” de los nazis.


O también:

Lo que para ellos es el futuro, para nosotros es el pasado;
lo que en unos es defensa, en otros es ataque;
lo que en unos es blanco, allá negro;
Etc. .


La manera en que habrían -o han pensado hacerlo-, también se encuentra en qué y cómo lo han hecho.

(Sería sumamente importante que los expertos en psicología de masas u otros comunicadores, dieran su opinión y pudieran afinar toda esta hipótesis y en su caso encontrar buenos antídotos necesarios, porque esto tiene visos de realismo aunque parezca mentira)

Una posible explicación de su método y cálculo es la siguiente:

1.- Por una parte han “preparado” a la sociedad para ASIMILAR la “mantequilla” que llevan tiempo difundiendo por todas partes: escuelas, teles, radio, prensa, etc. Han logrado imponer una “ideología “nueva” e “inversa” a la nuestra, a la “normal” a la portada por la milenaria Historia que nos ha traído hasta aquí, aunque sólo afecta una pequeña parte de la población, relativamente hablando.

Se han dedicado también a DESTRUIR lazos que unieran a los ciudadanos ESPAÑOLES para asegurarse embutir los valores del lado “maligno” a cuantos hubiesen “bajado la guardia” y sobre todo a los niños y jóvenes, aunque ni a todos ni a fondo, porque están los padres y otros factores por medio.


Aquí tendríamos a una cantidad de personas (¿3 ó 10 %?) que están “afectadas” por el universo “inverso” al nuestro.



2.- Pero por otra parte tenemos otra porción de la población que viene de las antiguas ideologías “anticapitalistas” e istas varias, (¿3 ó 10 %?) que están viendo en el espejo lo que políticamente ellos habían “soñado”. También están los ultras de “izquierda”, montados o no, y por supuesto los nacionalistas radicales. Todos son los de la “caña al mono” en diversos grados. En este punto entran en conflicto con la masa del “buen rollo”, en eso no hay unión entre ambos grupos. .



En medio de ambos pero a favor de los malos, tenemos lo montajes institucionales o sociales que hayan erigido a favor de su macabro universo: eutanasia, mujeres, emigrantes, gays,, memoria histórica, archivos, fosas….


Y esto explicaría la dualidad tanto de discursos como de personajes que los interpretan, que muestran estos “Amantis Laicus”

ZP siempre habla para la “masa” blanda, la primera, la “adoctrinada” , la preparada para la palabra del “Mesías”, en cambio Blanco siempre se dirige a la masa “nostálgica”.
Y con todos sus ayudantes tienen repartido ese rol “estereofónico” para asegurarse fidelidad en cada uno de los grupos.




Hablando del conjunto de España, podría pensarse sin ninguna dificultad que esta situación tan compleja que nos ahoga, obedece a la “casualidad” y no a ningún plan calculado, porque hay tres aspectos que parecen obrar de forma independiente aunque hayan coincidido en el tiempo. 1.-El tema económico es internacional, con independencia de que seguramente la mala gestión de ZP lo haya agravado cuantitativa o, cualitativamente por las facetas “políticas”. 2.- El tema político del Estado español también es coyuntural, pues si no hubiese sido por el 11-M, no hay razones para pensar que más tarde no se hubiera desarrollado el mismo fenómeno de estas castas parasitarias con pretensiones de pastores místicos. 3.- Y finalmente tenemos los “flecos” de nuestro pasado que se expresa en los nuevos regionalismos a los que les ha dado alas esta secta de ZP elevándolos a niveles históricos y explosivos, y penetrando por los “agujeros” de nuestra Constitución.

Se explica también la mediocridad de todo tipo que presentan estas castas y sus componentes, porque su base material no ha sido nunca en la historia tan lujosa, o dicho de otra forma: viven como millonarios; no sólo por lo que puedan estar robando que será muchísimo, también porque a partir de cierto nivel adquisitivo, el planeta es un paraíso terrenal para los pudientes, sus vidas son de lujo, el mundo “en las manos” como Charlot en el Gran Dictador. Y se puede concluir fácilmente que muchos de estos granujas no son conscientes del “plan”, simplemente siguen directrices y casi seguro que sin entenderlas; ganan mucho dinero para el que la vida no los ha preparado, se han visto nuevos ricos, les va bien y jamás habrían soñado con estar donde están. Por esta razón defienden con uñas y falsedades escandalosas su inimaginable situación; no es necesario que estos “políticos” estén en la onda de la “secta”, porque no hacen sino sentirse en un grupo de “buena gente” todos amigotes y con el mismo “modus vivendi”; no se siente “bicho raro”, está a la guay, vive y ¡viva! la ola de la vida.

Las fuerzas sociales que pueda manipular la secta, no son mayoritarias en la sociedad española ni siquiera la mitad, máximo un tercio, pero son las suficientes para llevarnos a una guerra civil, pues el único partido que les puede hacer frente no lo va a hacer y por tanto no se podrá meter en la cárcel a toda esta gentuza en primera instancia, lo que significa que seguirán dando la lata de una u otra forma si no son reprimidos por la fuerza.

En cuanto a los antecedentes históricos sencillamente no existen, y tampoco es nada excepcional en la vida política, en la realidad histórica no se repite igual nada, ni en hechos ni en ideas, aunque deben estar unidos a elementos antecedentes, como es lógico en la propia continuidad histórica. En la Rusia zarista existió un personaje místico: Rasputin, que jugó un papel parecido en la Corte que el jugado por ZP y salvando las diferencias de contextos. Tampoco fue nuevo en aquella ocasión, pues con variables hemos tenido en España otros ejemplos análogos de un brujo cocinando en el Poder.

Y por esa misma razón, no podrán con los millones de “brujos” ciudadanos que llevan cocinando su Nación un tiempo infinitamente más largo que ellos. La Historia no está escrita de antemano y siempre presenta, además de repeticiones figuradas, novedades asombrosas. La actual situación española es una de ellas, pero sin duda venceremos porque representamos a la especie de los seres humanos, lo más elevado que ha conseguido el universo.

Por supuesto, hay que trabajar la victoria.

5-03-08

lunes, 27 de agosto de 2007

Tectónica política

Los terremotos no son movimientos espontáneos y menos aún casuales, constituyen la culminación de una secuencia en la que sucesivas acumulaciones de fuerzas resuelven bruscamente sus tensiones. Es un proceso regular, que salta de la cantidad a la calidad en su momento estelar, pero que viene gestándose con anterioridad en el subsuelo y sin esos antecedentes subterráneos no aparecería en la superficie terrestre.Sirva el símil para explicar el momento histórico español. Sin preparativos anteriores no se habría llegado a la actual situación.

No se puede afirmar que se trate de un proceso necesariamente calculado, sino constatar que el camino cubierto desde la transición conducía inevitablemente al lugar donde estamos, ese lugar donde castas políticas y sociales de las regiones españolas actúan en defensa de sus propios intereses, desposeen al Estado de capacidad gubernativa y anulan la eficacia de partidos nacionales, incluso cuestionan la existencia útil de los mismos.La secuencia política española ha venido desarrollándose mediante el efecto "tijeras", según el cual la necesidad de gobernación única para resolver los problemas de una sociedad moderna, se ha visto combatida y frustrada por decisiones parciales, fragmentadas, egoístas, enfrentadas al bien nacional, y cuya raíz reside en una arquitectura autonómica pervertida por el desarrollo y afianzamiento de intereses elitistas.

En una reedición de nuevo caciquismo, España se ha convertido en un mosaico de reinos sin coronas.Es el Estado español quien ha permitido e impulsado este devenir y eso concentra en su ser (o no ser) todo el actual problema nacional, su responsabilidad e inutilidad como máximo instrumento del poder nacional, en una palabra: la cuestión del Estado está a la orden del día en España. Y cuando en una nación se cuestiona la utilidad estatal, esa nación está en trance de resolver su propia existencia y en consecuencia, en la necesidad de solucionar el carácter de su estado como requisito previo a cualquier otra consideración. Nuevamente se abre en España una etapa constituyente, cerrando el capítulo de la transición a la democracia.

D. Quijote explicó que en la oficina del estómago se fragua la salud del cuerpo, del mismo modo, la fortaleza del Estado mide el vigor civilizatorio de una nación. Pero en la España moderna el Estado nunca estuvo a la altura de su tiempo, jamás en esa historia logró con suficiencia aquel grado de utilidad que hace siglos conquistaron países más avanzados.Siendo el Estado una construcción histórica, su origen y mantenimiento remite a la voluntad política de los dueños reales de una nación; esa clase dominante que existe en todo tiempo y lugar, debe aglutinar elementos e intereses en un todo único y capaz de actuar al unísono en la sociedad a la que dominan mediante esa organización política y todo su acompañamiento constitucional que llamamos Estado.Y está en ese desacuerdo, casi genético, de las clases dominantes españolas, la raíz de nuestra actual descomposición política y la perniciosa debilidad de un aparato de estado jironado por unos y otros en pos de sus particulares cálculos.

Pero ni la historia ni la civilización perdonan a los que no están ni han estado a la altura de su misión y por tanto es razonable pensar que la sociedad española no detendrá su camino porque unos irresponsables inútiles a su papel, se muestren incapaces de resolver lo que tan urgentemente necesita la nación: orden constitucional efectivo y funcionamiento racional de la vida pública.

En ese punto del desacuerdo dominante residen los movimientos telúricos en la política española. Son los hechos, y no las ideas, los que condicionan la lógica de este desarrollo nacional. Las ideas generales y oficiales no hacen más que tratar de reflejar esos hechos pero ni mucho menos los presuponen ni los describen; al contrario, esas ideas tienden a ocultar la afluencia y las consecuencias de esos mismos hechos: esos discursos son efectos y no causas. Sólo ideas minoritarias, por el momento, pueden describir y explicar el curso de esta panorámica real. Pero esas ideas “extrañas” y escasas, por ahora, aunque prendiendo paulatinamente, serán las que se impongan en la sociedad porque son las que corresponden a los hechos que narran, las que dotan de verdad cuanto ocurre, al tiempo que la lucha de ideas y de partidos políticos son estériles resonancias en la superficie del proceso molecular producido en la sima social.

La insistencia de adscripciones a la izquierda o la derecha, la reducción del problema nacional a un asunto de votos, las elecciones generales en un marco de reglas de juego inservibles, los presupuestos generales en una tesitura donde las taifas son decisivas al respecto, son teoría y posiciones políticas fuera del contexto que los hechos esculpen, están superadas por los acontecimientos, obedecen a una inercia que está a punto de detenerse y suponen hoy un lastre intelectual para solventar tan grave crisis. Toda estrategia que no contemple el advenimiento de una Asamblea Popular Constituyente sucumbirá en la vorágine de los acontecimientos venideros.El correcto ajuste entre práctica, teoría y fiel representación política es inevitable, así como el correspondiente terremoto que lo haga posible. Falta por saber grado y fecha de ese acontecimiento histórico en España, pero se abrirán paso letreros tan sencillos como: frente a la dispersión, unidad nacional, frente a las dictaduras regionales, democracia, frente a la arbitrariedad, Constitución, frente al delito político, justicia ejemplar.Divisas aún no conseguidas en plenitud por los españoles y que son imprescindibles para completar la esencia de una nación moderna, europea, en el siglo XXI.

Mario M. Acosta
Publicado por Ciudadano en la Red el domingo, septiembre 02, 2007 http://ciudadanosenlared.blogspot.com/2007/09/tectnica-poltica.html

domingo, 20 de agosto de 2006

La conciencia nacional

La conciencia nacional, eso que los nacionalistas nombran como “españolismo” o como “nacionalismo español”, no es tan difícil de teorizar como el alma rusa, verdadero enigma en torno al cual han escrito sus mejores novelas, o la “cultura andaluza” para cuya entronación se esgrimen los más grotescos chistes.

La conciencia nacional es una realidad mundial, una actitud palpable en la cabeza y en las actividades de los seres humanos de cualquier nación planetaria. Si prescindimos de los delirios o deseos y nos disponemos a usar sabiamente los sentidos, podemos convenir en la existencia de la ONU, una organización de naciones. También puede observarse y verificarlo, que en la aparición de las naciones modernas, desde Cronwell hasta hoy, pasando por todas las guerras y movimientos sociales, los contendientes nombran a su Nación para expresar y justificar sus acciones.

La libertad e Igualdad de la Revolución Francesa se produce en nombre de la nación: Francia; la Revolución Rusa, se hace para mejorar la Patria, los bolcheviques reivindican su nación, además de entender que su proyecto sólo podía completarse a escala internacional. Y así sucesivamente, tanto, que hoy día la mayor ideología mundial, la más influyente, la dominadora de la conciencia humana, es la nacional. No hay mayor presencia de ideas que ese cuerpo “doctrinario”, que en cualquier otra justificación política, religiosa, cultural, etc. del planeta y así será durante mucho tiempo. ¿Porqué?. Porque los intereses y las fuerzas sociales y políticas, la relaciones internas y externas en y entre las naciones constituidas, no pueden dejar de nombrar una realidad forjada por la vida, un marco de estructuras y organización que los seres humanos han llegado a erigir para cada sociedad limitada geográficamente. Y a esto llamamos civilización, al conjunto de realidades nacionales, de naciones. La civilización en su ascenso ha generado estas estructuras y aún aventurando su continuo avance, deberá contarse con ellas, no hay otra salida realista inmediata.

Esa realidad nacional, esa evidencia, esa práctica pasada transmitida por generaciones y presente en la vida cotidiana de la gente, se adhiere en la conciencia individual con más o menos claridad, con mayor o menor conocimiento, con más o menos consecuencias para el conjunto social y político. Y es eso lo que podemos denominar con toda propiedad, conciencia nacional: el profundo convencimiento de los habitantes que pertenecen a una sociedad y no a otra, a una nación, de contribuir con su trabajo a una colectividad cuando menos nacional, el sufragar con su esfuerzo un mayor beneficio general de su nación, el de alegrarse por el mérito de su país en cualquier terreno de la actividad humana.

Puede decirse que, en general, cualquier persona se siente más orgullosa por la mejora de la especie en la que su entidad nacional haya participado. ¿Cómo se percibe y concreta esa realidad mundial en España? Como en cualquier otra sociedad o nación, nuestras peculiaridades de desarrollo han hecho que este tema precise más aclaraciones que en otras naciones de corte “normal”. Hay un rasgo que salta a la vista, la habitual débil presencia de símbolos o nexos nacionales, la escasa contundencia de esos pronunciamientos, la poca proliferación histórica en términos modernos, de esa ideología patria hispana. Estas son posibles explicaciones:

1.- El verdadero motor de la historia humana es la imposición y control de un nuevo modo productivo que sea capaz de satisfacer las necesidades humanas más eficazmente que el anterior. Y en esta lucha se han generado las naciones y el mundo tal como hoy lo conocemos. En nuestro país, este proceso ha sido escasamente “revolucionario” en el sentido de que las clases dominantes en vez de liquidarse como tales, han optado por el “consenso”. Esto no ha sido estrictamente voluntarista, pues contiene explicaciones económicas en las que ahora no entraremos. Nunca en nuestra tierra la lucha ha sido franca y determinante -hasta el punto de que disponemos aún hoy de una batalla originada a mediados del XIX-, lo que no quiere decir que nunca llegue a serlo. En nuestro caso el resultado de tanto afán ha sido y ES el pacto, y de ahí se deriva una conciencia nacional confusa, poco desarrollada y carente de los correspondientes elementos en otros países. Por ejemplo, los escritores ingleses tienen su panteón en Westminster, materializando físicamente a las glorias de sus letras, ¿Dónde están enterrados los escritores clásicos españoles?. Y así con muchas otras cosas.

2.- La etapa franquista, al humillar a la sociedad, deslegitimó al mismo tiempo la simbología de la patria, de la nación, de España y este fenómeno está presente aún en la conciencia colectiva. En la lucha por acabar con la opresión de la dictadura, no se percibía nítidamente la inevitable continuidad de la nación y sus símbolos, se luchaba en nombre de muchas banderas y estaba muy afectada la imagen popularmente benigna de España y la Nación. Todo esto forma parte de nuestro acervo social y político y dificulta la abierta transmisión social de nuestras necesidades sociales y políticas, a través de un claro referente nacional.

3.- En los últimos decenios, la labor emprendida con todo lujo de detalles y medios por los nacionalismos hispanos mediante un proyecto minuciosamente calculado y ayudados en mayor o menor medida y ocasión por el PSOE y el PP, ha dado evidentes frutos. Dos de sus propósitos consisten en persuadir al mayor número de ciudadanos de que con la “confederación” de España, vivirán mejor, lo que no deja de ser cierto pues, siendo una actitud social egoísta, es exacta y posible. Complementariamente tratan de destruir la unidad “ideológica” nacional, denigrar sus símbolos, ocultar su realidad, resaltar su “antigüedad”, destacar la “modernidad”, a la vez que ennoblecen cualquier discurso encaminado a prestigiar los rincones, las lenguas, los folklores, las gastronomías locales y cualquier otro pretexto real o inventado, a tal fin dirigido. Todos estos factores sin embargo, no pueden impedir ni la existencia ni el peso de lo que la historia ha forjado y que ya Napoleón no apreció debidamente en nuestro suelo, pues el Estado y sus instituciones son elaboracionnes de la sociedad, pero la sociedad no es sólo, sino mucho más, que el Estado y sus instituciones.

En la actualidad cualquier español sabe -aunque no esté suficientemente explicitado por los políticos-, que pertenece a una nación y que vive bajo la protección de una configuración nacional porque nuestra cultura, -en el sentido de sistematizar las relaciones con el medio- y la conciencia social, así lo ha vivido, así lo ha recibido y verificado, y así se verá en los próximos acontecimientos políticos y sociales españoles. Lo que nos traemos entre manos es que en España quieren asaltar los recursos comunes unos pocos. Y por muy fino que sea su discurso y muy bien ordenada su gramática, la conciencia nacional española existe y lo saben perfectamente los nacionalistas y los traidores del gobierno, que se dedican con denuedo a atacarla, a quebrar eso que llaman "nacionalismo español" y que no es más que un conocimiento que les estorba.

Contra la historia y las fuerzas sociales forjadas en la misma, es imposible ganar y mucho menos en nombre de "conciencias nacionalistas" pequeñas, miserables, egoístas y fuera de tiempo y lugar. Si la sociedad española se rebela o resiste en el nombre de España, con la bandera nacional y con el ¡Viva España!, no hay porque extrañarse pues sería lo más lógico desde el punto de vista histórico y político. ¿En nombre de qué otra cosa puede hacerlo?

Agosto 2006

lunes, 10 de octubre de 2005

¿Pero quién manda aquí?

Sátrapas, mandarines, castas y burocracias, tienen antecedentes históricos que nos permiten equipararlos con la mayoría de los actuales “políticos” españoles y fundamentar científicamente esos calificativos. Cualquier organización social precisa de una estructura de especialistas que lleven a cabo las tareas de una forma eficaz. En lo relativo a los especialistas públicos tenemos a los políticos, a los gestores de los asuntos sociales.

Estas estructuras sirven como MEDIOS, como instrumentos para realizar los trabajos públicos, pero por encima de ellas están o deben estar los auténticos dueños de la situación social, lo que denominamos la clase dominante, a cuyos designios obedecen los especialistas para impartir sus políticas. Resumiendo, los políticos son intermediarios entre los que mandan económicamente, los propietarios de la riqueza, y la sociedad. Estos especialistas mantienen siempre una posición negociadora entre el poder económico y el cuerpo social, pero en determinadas ocasiones, por circunstancias específicas, la tensión entre ellos y los verdaderos dueños de la situación, crece. (Dejemos de lado la relación entre los especialistas y la sociedad). Este conflicto latente se ha manifestado claramente en la llamada burocracia celeste, esa casta milenaria china también llamada “los mandarines”.

En la medida que eran los verdaderos "dueños" de la situación social recaudando impuestos e impartiendo órdenes de la Corte, presentaban un conflicto al desear subir de posición y convertirse en propietarios. Por eso tenían prohibido obtener posesiones en la zona donde actuaban y no podían permanecer en ella más de algunos años. Tanto los sátrapas creados por Ciro el Grande en la antigua Persia, como la burocracia zarista en la Rusia prerrevolucionaria, encontráronse sumidos en ese papel de gobernantes cuasi amos de la situación, aunque siempre dependientes de la auténtica propiedad y limitados por el poder real de la monarquía. Sostengamos este esquema: si bien la burocracia tiene intereses propios o contiene la representación de ciertas fuerzas sociales, siempre debe estar subordinada a la verdadera y omnipotente fuerza social que constituyen los propietarios de los medios de producción en una sociedad dada, en la que aquellos no son sino administradores subordinados a esta fuerza determinante.

Este resumen esquemático va bien hasta que la realidad nos pone enfrente un ejemplo más complicado como ha sido el de la burocracia soviética, donde la propiedad y la administración eran ostentadas por la misma casta, aunque esa propiedad nominalmente correspondía al proletariado, al pueblo o a la sociedad, pero no a nadie en particular. Este problema ha sido analizado por la corriente marxista y ha durado prácticamente todo el siglo XX. En las discusiones se pretendía dilucidar justamente si eran o no realmente propietarios de los medios productivos. El abatimiento de la URSS dio la razón a los que sostenían que era una casta y no una clase social, porque este último concepto implica una relación determinada en la producción, cosa que no ocurría y que más tarde se vio.

Ahora los restos de esa casta andan lampando y peleando por pertenecer a los propietarios, lo que demuestra que no lo eran. Si la tesis anterior se aguanta, al aplicarla en nuestro país ahora, debemos preguntarnos, ¿quién manda en España, cual es su clase dominante, quién ostenta la propiedad de los medios productivos?. Si lo hubiéramos preguntado en el siglo XIX y en las naciones que realizaron la revolución industrial, la respuesta es: la burguesía, los propietarios de las fábricas, de los bancos, de los medios de comunicación, los fabricantes de comida, de ropa y los propietarios de la energía que hace funcionar la sociedad. En ese momento y en esos sitios, existía una identificación entre la economía y la política, entre la nación y el hogar de los propietarios, entre la organización social y los intereses de los mandamases. Y a ello se dedicaban las burocracias y los partidos políticos, a resultar coherentes con esos intereses aplicando políticas eficaces.

Pero ya han pasado muchos millones por los circuitos de Internet para entender que las cosas han cambiado, los grandes propietarios españoles están haciendo sus negocios por el mundo, les da igual tener su sede en Madrid que en Miami o Hong Kong, les da igual si España es una o diecisiete, les importa nada el Estado porque cuanto menos haya, menos controles e impuestos tendrán que sufrir. Y además de todo ello, saben que teléfonos, gas, electricidad, alimentos y bancos, siempre necesitará la sociedad española con independencia de su estructura política; más o menos, siempre tendrán amigotes que les reserven el coto de sus negocios patrios.

No nombraremos a las multinacionales o a las empresas internacionales en nuestro país, que si algo desean, es pagar menos al Estado o a los estaditos, y si pueden, meter baza en el tema. Los dueños más pequeños pero de alcance nacional, como las grandes superficies, los fabricantes de cava, etc. o sea, todas aquellas empresas que tengan su campo de actuación en el mercado nacional, ven en general con inquietud lo que está ocurriendo, pues pudiera generarse una “partición” del mercado y una merma de sus ingresos, bien por boicots, bien por “remotos” aranceles, bien por la inestabilidad política siempre lesiva para la tranquilidad que requiere la faena bien hecha. Pero hay de todo, al Corte Inglés por ejemplo le da igual, siempre tendrá tiendas por todas partes. Al fabricante de panfletos de ERC le interesa el follón, al rotativo X también, etc., dependiendo del tipo de negocio y su relación con la política.

En resumen, no son fuerzas determinantes en el conflicto que vivimos, no las podemos considerar mandamases de primera, hacen juego pero no constituyen un vector decisivo. ¿Qué nos queda además de los talleres y las tiendas de barrio? La jerarquía eclesiástica tiene puesto un capellán en cada barco, siempre tendrá almas que salvar sea cual sea el resultado de la singladura. ¿El ejército?. Anda escaso de efectivos, de paga y sobrado de labores “humanitarias” fuera; no parece que por ahora sea aquel del XIX que a las primeras de cambio soltaba una asonada, ahora no está el horno para esos bollos. ¿Quién más puede estar interesado en mantener una estructura estatal constitucional? A la Casa Real le paga el Estado y da igual que la paga venga fraccionada, aunque es de suponer que al Rey personalmente le guste más que le llamen de España que otra cosa ignota de momento.

A la burocracia le da igual trabajar para el Estado que para Castilla y León., por tanto la estatal se delega como está ya sucediendo desde hace tiempo. A los sindicatos puede resultarles un tanto incómoda está situación; depende de cómo, podrían ponerse a nuestro lado al menos en parte. Quedan los partidos políticos nacionales. El PP es poliédrico y sus actuaciones pasadas y actuales en según que sitios, no son convincentes por incorrectas. No obstante, hemos de asumir que el discurso de Rajoy expresa el sentir “nacional”, eso que denominamos conciencia ciudadana y por tanto, quien actualmente defiende en exclusiva una posición mínimamente decente, legal, moderna. Pero no está claro que pueda sostener la firmeza necesaria que precisa este lance histórico, no vemos con claridad a quién de los que mandan representan, no confiamos que pueda oponerse a las fuerzas que en su seno representan a las castas locales. Pudiera ser que sufriera una ruptura.

Está claro que el PSOE no representa consecuentemente los intereses ciudadanos cual lo haría una socialdemocracia en condiciones. ¿A quién representa entonces si los grandes propietarios ya no dependen del país?. Pues está sin órdenes nacionales girando en el vacío sobre sí mismo, garantizándose la viabilidad de su propia empresa, haciendo concesiones a otras fuerzas decididas a coger lo que les dejan y fomentando la aparición de otras castas. Todas juntas, carentes de cometidos superiores, dedican sus afanes a perpetuarse y a recrearse en la producción de problemas con los que justifican su existencia parasitaria frente a la sociedad. Sátrapas, mandarines, castas y burocracias, siempre tuvieron amos en su suelo.

En España los grandes amos están en el extranjero, su centro de poder está en la Red o en las Bahamas, pero no en la piel de toro; he aquí un nuevo problema histórico que la humanidad afronta en la península. Aunque las castas estén elegidas, el incumplimiento de sus funciones y programas ilegitima democráticamente sus actuaciones. Y este proceso pone a la orden del día en nuestro país tanto la estructura del Estado, como la cuestión de la propiedad de los recursos. La política no admite vacío ni puede tener en el poder a simples castas mucho tiempo. Ese lugar habrá de llenarlo llegado el caso y el momento, la conciencia nacional de los ciudadanos. No hay nadie más.